viernes, 20 de septiembre de 2024

Agotamiento intermitente

 No se cómo salir del bucle. Cómo ser sincera sin romperme...

Siento una rabia que amenaza con ahogarme en lo más profundo de mi ser. Y de repente se va y siento un vacío que me da más miedo aun.

Hoy venía, no exactamente contenta, pero optimista. No me ha hecho nada, he contestado desganada y ha huido. Y eso me ha sentado aun peor.


Estoy quemada y ya no puedo ser sincera. No puedo poner sobre la mesa las cartas y hablar de las cosas que me preocupan. Porque se pone a la defensiva y se cierra. Y no puedo más.

No puedo seguir saltando de la ira a la frustración a la nada... 

Estoy cansada, muy cansada. Siento un agotamiento intermitente. Ahora no puedo más y en unos días enterraré todo esto y será como si no hubiera pasado nada... hasta la próxima.

viernes, 25 de enero de 2019

Cuando el agotamiento emocional te domina


El agotamiento emocional es una de las peores sensaciones que se puede experimentar, sin hacer de menos a enfermedades graves, que ya es otro tema aparte.

Todo te lo tomas como algo personal, cada frase te hace daño y te lleva a un estado paranoide en el que crees que no gustas a nadie y que la gente prefiere estar sin ti. Te sientes extremadamente cansado de sentirte así pero no sabes cómo salir. Hasta la más mínima acción supone para ti un desgaste tremendo y estas a la defensiva las 24 horas del día, pero a la vez no te sientes con fuerzas de batallar con la gente. Eso solo puede acabar desembocando en una soledad no buscada que no sabes gestionar, y cuya compañía hace que te retroalimentes pensando en la razón que tenías y en cómo la gente no quiere tu compañía. 

¿Y sabes qué es lo peor? Que esa sensación solo la tienes tú. Todo eso que te atormenta no existe más que en tu mente. Los demás seguirán haciendo su vida sin darse cuenta la vorágine en la que tú solo te has sumergido y de la que no sabes salir.
Tampoco vas a pedir ayuda, porque en el fondo sabes que los motivos que te impulsan a estar así no son reales y crees que exponerlos a la gente, además de hacerles sentir mal (o no), puede hacerles pensar que estas buscando atención y que si las cosas no salen como a ti te gusta ya estas dramatizando.

Parece un poco contradictorio, ¿Verdad? Tienes tus momentos de lucidez en los que sabes que todo ese caos que llevas dentro es algo que tu mismo te provocas, pero también hay momentos de crisis en las que no eres capaz de verlo y te crees a pies juntillas todo eso que tu lado venenoso te suelta de la forma más cruel. Aun en los momentos de lucidez no sabes cómo parar esos pensamientos negativos, si bien es cierto que dan cierto descanso y paz porque eres consciente de que es algo que tú solo te estas provocando. Ese descanso puede durar días hasta el próximo desencadenante, horas o segundos.

Hace tiempo que realizar las cosas que me gustan me supone un mundo. Si pienso en ello cuando no tengo tiempo libre, estoy deseando que llegue el momento de ponerme a ello. Cuando llega el momento de ponerme a ello porque tengo libre me supone un suplicio preparar las cosas. Cuando lo analizo desde un punto de vista lógico sé que no tiene sentido. No sé qué es lo que me atenaza hasta el extremo de dejar pasar las horas y dejar de tener ese tiempo. Parece que estuviera huyendo de algo ¿Pero de qué?
Cuando realmente consigo ponerme a ello no podría disfrutarlo más, y me inunda una paz y una felicidad tremendas. Y analizándolo ahora con calma creo que esas veces son las que me pongo sin pararme a pensarlo mucho. 

No sé hasta cuándo me servirán estas terapias como escribir, dibujar... tengo la sensación de que cada vez tengo menos paciencia y que los ataques de ira, tristeza y soledad son cada vez más frecuentes que los momentos de paz. Cuando estos últimos vienen me olvido de todo lo negativo y me siento bastante mal porque no tengo motivos para sentirme sobrepasada por el malestar. Ahora mismo no sé qué hacer para arreglarlo. Esperaré a que me venga la inspiración divina...



~ôwô~

miércoles, 2 de enero de 2019

Reflexiones de un fin de año y principio de otro

Hay días en que las palabras no salen. Ni las palabras, ni las ganas, ni los sentimientos buenos. 

Esos días podría caer un tsunami sobre tu ciudad y te daría igual, porque la apatía te consume. 

¿Qué es peor, la apatía o los sentimientos negativos? Desde luego ninguna. Pero peor aun es una espiral de emociones, como una montaña rusa demasiado larga que te revuelve el estómago. Y, sin embargo, no puedes bajarte hasta que termine el trayecto. 

Esos días parecen no terminar. Se alargan hasta el infinito y cuando por fin puedes meterte en la cama, pensando en dejar ese día nefasto atrás, no te duermes. La cabeza no deja de martillearte, los pensamientos te inundan amenazando con ahogarte si no sales de allí. Las lágrimas se desbordan empapándote la cara, la almohada... añaden un elemento más de incomodidad. 

Si eres afortunado acabarás durmiéndote, acosado o no por sueños casi igual de terribles que tus pensamientos. Si eres afortunado, además de dormir, al día siguiente amanecerás con una sonrisa y todo aquello que hostigaba hasta el último rincón de tu alma parecerá una tontería. Te sentirás incluso avergonzado por haberte dejado llevar de esa manera. 

Pero eso sólo ocurre si eres afortunado, o si tus días nefastos se presentan cada tanto. Si no eres afortunado, ese estado de apatía o de sentimientos negativos incontrolados te atrapan. Cada vez es más difícil salir. Te despiertas cada día deseando poder quedarte en la cama para siempre. 

Cuando llegas a ese punto es difícil salir, pero no imposible. Aunque lo más fácil sería que el tsunami lo inundara todo.


~ôwô~

sábado, 29 de diciembre de 2018

Sumergida en recuerdos



Llevo una temporada totalmente bloqueada emocionalmente. También físicamente. Ante la imposibilidad de estar a solas con mis pensamientos y emociones decidí, de la forma más espontanea que me permitía mi estado anímico, hacer un viajecito en el tiempo.

En realidad, todo vino a raíz de buscar mi antiguo blog y no poder encontrarlo. Creé este nuevo pero no me quitaba el regusto amargo de haber perdido el otro. Así que hice lo único que se me ocurrió: cogí mis cuentas de correo electrónico y me dediqué a hacer una limpieza desde atrás hacia adelante.

¡Cuál fue mi sorpresa al encontrar mi antiguo blog y la contraseña!

Claro está que ahora que lo he encontrado pero he abierto este, me lo tomo de otra manera. Aquel fue un proyecto que comencé cuando mi estado anímico y mi situación personal era otra. Este lo he empezado con la idea de no abandonarlo, pero al haber recuperado el antiguo, el sentimiento de pérdida no es tan grande.

He encontrado otras tantas cosas que me han sacado una sonrisa, otras tantas que me han sacado una lágrima y otras tantas que me han embargado de nostalgia.

Aun no he terminado con esta búsqueda, aunque la tarea la he dejado aparcada unos días. Pero si que puedo decir que ha resultado ser una de las mejores terapias que había hecho hasta el momento. Aunque la sensación de desorientación y embotamiento que sentía después de 3 días sumergida en emails, escritos y recuerdos de hace entre 10-3 años es indescriptible. Era como sentirme fuera de lugar cada vez que volvía a mi realidad presente. La anestesia se ha pasado y vuelvo a mi momento apático y carente de ganas, pero poco a poco vamos saliendo del agujero.

De momento me llevo la buena sensación de haber recuperado algo que creía perdido.

~ôwô~


miércoles, 19 de diciembre de 2018

¿A la segunda va la vencida?


Este es mi segundo intento. He perdido la dirección, las pocas publicaciones y todo del anterior blog. Solo retazos de un posible título que no consigo recordar con claridad.

Nunca he sido muy constante con las cosas. Empiezo algo, lo dejo, pierdo las ganas, las encuentro, no encuentro el tiempo... Pero por mucho que pierda las ganas, me gusta reencontrarlo al cabo de los años. 

Llevo dos días buceando en recuerdos de la forma más inesperada: blogs de gente que conocía, antiguos emails, conversaciones que solo quedan ya en mi cabeza... y es agotador. Por eso quería retomar mi antiguo blog. ¿Se puede llamar "blog" a una página de estas donde había 2 o 3 entradas nada más? En fin. 

He buscado por todos lados, pero como he dicho arriba, no he sido capaz de encontrarlo. Por eso he decidido reabrir uno, pero esta vez usarlo de verdad. No sé qué plasmaré en él, pero por algo se empieza.


A la segunda va la vencida... ¿O era a la tercera?





~ôwô~