sábado, 29 de diciembre de 2018

Sumergida en recuerdos



Llevo una temporada totalmente bloqueada emocionalmente. También físicamente. Ante la imposibilidad de estar a solas con mis pensamientos y emociones decidí, de la forma más espontanea que me permitía mi estado anímico, hacer un viajecito en el tiempo.

En realidad, todo vino a raíz de buscar mi antiguo blog y no poder encontrarlo. Creé este nuevo pero no me quitaba el regusto amargo de haber perdido el otro. Así que hice lo único que se me ocurrió: cogí mis cuentas de correo electrónico y me dediqué a hacer una limpieza desde atrás hacia adelante.

¡Cuál fue mi sorpresa al encontrar mi antiguo blog y la contraseña!

Claro está que ahora que lo he encontrado pero he abierto este, me lo tomo de otra manera. Aquel fue un proyecto que comencé cuando mi estado anímico y mi situación personal era otra. Este lo he empezado con la idea de no abandonarlo, pero al haber recuperado el antiguo, el sentimiento de pérdida no es tan grande.

He encontrado otras tantas cosas que me han sacado una sonrisa, otras tantas que me han sacado una lágrima y otras tantas que me han embargado de nostalgia.

Aun no he terminado con esta búsqueda, aunque la tarea la he dejado aparcada unos días. Pero si que puedo decir que ha resultado ser una de las mejores terapias que había hecho hasta el momento. Aunque la sensación de desorientación y embotamiento que sentía después de 3 días sumergida en emails, escritos y recuerdos de hace entre 10-3 años es indescriptible. Era como sentirme fuera de lugar cada vez que volvía a mi realidad presente. La anestesia se ha pasado y vuelvo a mi momento apático y carente de ganas, pero poco a poco vamos saliendo del agujero.

De momento me llevo la buena sensación de haber recuperado algo que creía perdido.

~ôwô~


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